Un joven de San Francisco Gotera, en El Salvador, busca apoyo para desarrollar y patentar una motocicleta de 125 cc equipada con un sistema artesanal que, según explica, utiliza urea obtenida de la orina para generar hidrógeno e incorporarlo al funcionamiento del motor.
El proyecto habría requerido seis meses de pruebas y modificaciones en un taller improvisado. El prototipo incorpora mangueras, una batería y un recipiente metálico integrado al sistema, y su creador asegura haber realizado recorridos por los alrededores de su localidad.

Ahora, el principal desafío sería conseguir los recursos necesarios para proteger la propiedad intelectual y continuar perfeccionando la propuesta. Por ello, el inventor ha hecho un llamado a la diáspora salvadoreña para recibir apoyo y llevar el experimento a una nueva etapa.

Aunque la idea ha despertado curiosidad en redes sociales, todavía no se han publicado pruebas independientes que permitan confirmar su eficiencia, autonomía o capacidad para sustituir la gasolina de manera sostenida. El proyecto se mantiene como una iniciativa experimental que necesitará evaluación técnica antes de determinar su viabilidad para el uso cotidiano.

