Una vez más, Bajaj dijo presente en el Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino México en su edición 26, consolidado como uno de los encuentros culturales más importantes de la región. Con un espacio cargado de activaciones, la marca india destacó al representar el motociclismo dentro de un evento que reunió a miles de fanáticos de la música y del estilo de vida urbano.

Hoy, el Vive Latino no es solo música. Es una vitrina donde convergen distintas culturas, tendencias y formas de movilidad. La presencia de una marca con fuerte posicionamiento en mercados como el peruano refuerza esta evolución, integrando el mundo de las dos ruedas en un entorno donde la experiencia lo es todo.

Durante los dos días del festival, Bajaj desarrolló un espacio interactivo que se convirtió en uno de los más visitados. Los asistentes pudieron experimentar una simulación de manejo a bordo de la Pulsar NS160, acercando la sensación de conducción a un público joven y diverso, muy similar al que encontramos en eventos masivos en el Perú.

Uno de los grandes atractivos fue la posibilidad de tomarse fotografías sobre la Pulsar N250, uno de los modelos más demandados en Latinoamérica y con fuerte presencia en el mercado peruano. Además, la dinámica digital incentivó a los asistentes a compartir su experiencia en redes sociales con hashtags como #ViveLatinoConBajaj, generando interacción a cambio de premios como lanyards, protectores impermeables para celular y otros accesorios.

El espacio también funcionó como vitrina de producto, mostrando modelos clave dentro del portafolio de la marca. Entre ellos destacó la NS400Z, la más potente de la familia Pulsar; la Dominar 400, una sport-touring reconocida por su versatilidad en carretera; y la Avenger 220, una cruiser que en mercados como el peruano ha sabido posicionarse por su comodidad y propuesta accesible dentro de su segmento.

Más allá del espectáculo, la participación de Bajaj en el Vive Latino deja claro cómo las marcas de motocicletas están expandiendo su presencia hacia territorios culturales, conectando con nuevas audiencias y estilos de vida. Una estrategia que también podría replicarse en el Perú, donde festivales y eventos urbanos continúan creciendo y abriendo espacio para el motociclismo como parte de la experiencia.

En un contexto donde la cultura, la música y la movilidad se cruzan cada vez más, Bajaj demuestra que las motos no solo se manejan: también se viven.