Lima es una ciudad sometida al exceso de unidades en su parque automotor. Estos vehículos motorizados que abundan en las vías, de acuerdo con cifras del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), son responsables del 70% de la contaminación del aire que los limeños respiran, lo que reduce su esperanza de vida en un promedio de casi cinco años. Ante este panorama, resulta urgente encontrar maneras más sostenibles de movilizarnos, no solo por Lima, sino también por todas las ciudades del Perú. Es por eso que, desde hace ya unos años.
Priorizar el uso de bicicletas y la seguridad vial
Por su parte, Rafael Capristán, especialista de la División de Transporte del Banco Interamericano de Desarrollo, afirmó que, además de la promoción de un transporte público masivo de calidad, los diversos estamentos del gobierno deben diseñar políticas públicas que prioricen la acción de caminar o el uso de bicicletas más que el uso del transporte privado. “Por cada vehículo, el nivel de ocupación es de 1.3 personas. Esto no es eficiente porque el transporte privado ocupa mucho espacio vial, con todas las externalidades como la contaminación o la congestión”, advirtió. Esa es la razón por la que consideró que la masificación del uso de las bicicletas como respuesta de las personas a la pandemia por la COVID-19 fue un cambio de mentalidad positivo, pero que necesita ser acompañado de mejores diseños viales y planificación para llegar a tener un sistema de transporte intermodal en nuestras ciudades. Este tipo de sistema permite al usuario tener varias alternativas para movilizarse en la ciudad de forma integrada y no verse obligado a utilizar una sola ruta congestionada.
«Un sistema integrado de transporte debe entenderse como la combinación más eficiente de distintos modos de transporte: ya sea caminando, por ciclovías, [usando] buses o el metro. Debe ser muy bien planificada», apuntó.
Asimismo, la seguridad vial es otra de las tareas pendientes de nuestro sistema. De acuerdo con Luis Zapata, vicepresidente del Consejo Directivo de Movemos, Asociación Vinci Highways, se debe trabajar por una infraestructura que genere el menor impacto posible en la seguridad de las personas.
Según el especialista, los usuarios de la vía pública más expuestos a siniestros son los motociclistas, cuyo parque automotor creció considerablemente en el país debido al aumento de la demanda del consumo a domicilio en los últimos años.
Por ello, indicó que el sector privado puede trabajar de la mano con las autoridades en iniciativas de educación vial, como la escuela para motociclistas de Movemos, y que se incorpore la participación ciudadana al debate y la planificación del transporte.

