Entre tanto campeón, Verstappen y Márquez destacaron poderosamente, especialmente por el gran interés que mostró el piloto neerlandés de Red Bull por la MotoGP del piloto de Cervera, que le dio una clase improvisada para mostrarle los trucos de pilotar una máquina tan poderosa. Max se subió a la moto y le faltaban ‘ojos’ para tanta tecnología, aunque no salió a pista con ella como hace unos años, en el mismo evento, sí hizo Fernando Alonso.
Verstappen, que fue obsequiado por Koji Watanabe, presidente de HRC, con un Honda NSX Type-S, dio una rueda de prensa en la que dejó claro que no piensa dormirse en los ‘laureles’ y prometió ser «aún mejor y más fuerte» la próxima temporada en la F1.
«Ser campeón por segundo año fue un sueño hecho realidad. También para todo el equipo. Encima lo hicimos en Suzuka, con lo que estoy muy orgulloso», comenzó Max, que reconoció la superioridad mostrada a partir del verano , con un monoplaza que se desmarcó definitivamente de sus rivales de Ferrari: «Por supuesto, este año fue increíble. Sé que es muy difícil hacerlo incluso mejor, pero definitivamente, es el objetivo del equipo, hacerlo mejor. Y nos centraremos en eso. Esperemos que venga otro gran año».

