John McCown y Kookie formaron una de las parejas más insólitas del motociclismo off-road estadounidense: juntos disputaron cientos de carreras y terminaron convirtiéndose en una leyenda.
Hoy sería prácticamente imposible imaginarlo en una competencia oficial: un piloto acelerando por el desierto sobre una motocicleta mientras un perro permanece sobre el tanque de combustible, inclinándose y cambiando de posición para ayudar a controlar la moto.
Pero ocurrió realmente.
Durante las décadas de 1960 y 1970, John McCown se convirtió en uno de los personajes más particulares del motociclismo off-road estadounidense gracias a su inseparable compañero Kookie, un perro mestizo que llegó a participar en más de 300 carreras sobre la motocicleta de su dueño.
Kookie no iba de pasajero
La historia comenzó cuando McCown, aficionado a las motos y carnicero de profesión, empezó a practicar motocross y carreras en el desierto. Kookie ya era su compañero habitual en sus paseos en bicicleta y, cuando John pasó a las motocicletas, el perro simplemente siguió acompañándolo.
Para llevarlo sobre la moto, McCown improvisó una especie de asiento utilizando una alfombra colocada sobre el tanque de combustible. Kookie se ubicaba delante del piloto y aprendió a mantenerse sobre la motocicleta mientras atravesaban terrenos difíciles.
Y aquí viene lo más increíble: el perro no permanecía inmóvil.
Aprendió a “leer” el terreno
Con el paso del tiempo, Kookie desarrolló una capacidad sorprendente para adaptarse a las condiciones del terreno.
Cuando llegaban zonas con baches, el perro modificaba su posición. En terrenos accidentados podía echarse hacia atrás y, cuando la superficie cambiaba, se incorporaba para mantener el equilibrio.
Según el relato recogido por Motorpasión Moto, McCown llegó a afirmar que en algunas ocasiones Kookie detectaba los cambios de superficie antes que él, gracias a la forma en que modificaba su postura sobre la motocicleta.
Más que un pasajero, terminó convirtiéndose en una especie de copiloto de cuatro patas.
Más de 300 carreras por el desierto
McCown y Kookie no participaban en exhibiciones ni eran simplemente una atracción para el público. La pareja disputó más de 300 pruebas reales en los desiertos del oeste de Estados Unidos, enfrentando polvo, piedras, baches y terrenos difíciles.
Entre las competencias en las que participó McCown estuvo la famosa Barstow-to-Vegas, una exigente carrera de desierto que unía las localidades de Barstow, California, y Las Vegas, Nevada. Cycle News señala que McCown y Kookie llegaron a disputar cerca de 50 carreras por año durante aproximadamente seis años.
Kookie llegó incluso al cine
La peculiar pareja terminó convirtiéndose en mucho más que una curiosidad del mundo off-road.
John McCown y Kookie aparecieron en “On Any Sunday”, el célebre documental de 1971 considerado una de las películas más importantes de la historia del motociclismo.
Kookie también apareció en publicaciones especializadas y posteriormente protagonizó libros infantiles como Kookie the Motorcycle Racing Dog y Kookie Rides Again. Su popularidad llegó incluso a llamar la atención de marcas relacionadas con el motociclismo, como Ossa, Can-Am y Kawasaki.
La historia continuó con Kookie Junior
La aventura no terminó con Kookie.
Cuando el primer perro comenzó a hacerse mayor, McCown redujo progresivamente su participación en las carreras más exigentes. Kookie dejó finalmente la competición alrededor de los 14 años y murió a los 16.
Pero antes tuvo descendencia.
Uno de sus cachorros recibió el nombre de Kookie Junior y también terminó acompañando a McCown en las carreras. Durante aproximadamente una década, Kookie Junior continuó la tradición y llegó incluso a conseguir campeonatos off-road, entre ellos el Campeonato Senior de Clase 175 cc.
Una leyenda del motociclismo
La historia de McCown y sus perros terminó trascendiendo las carreras.
John McCown y Kookie fueron incluidos en el Hot Shoe Hall of Fame, reconocimiento que buscaba preservar la historia de las carreras de motocicletas y homenajear a personajes que dejaron una huella especial en este deporte.
McCown falleció en 2011 debido a complicaciones posteriores a una cirugía cardíaca. Pero su historia continúa siendo recordada por una imagen difícil de olvidar: un motociclista atravesando el desierto acompañado por su perro sobre el tanque de su motocicleta.
Hoy, cuando las carreras off-road están dominadas por la tecnología, la telemetría y reglamentos cada vez más estrictos, aquella historia parece pertenecer a otro mundo.
Pero quizás justamente por eso resulta tan especial.
John y Kookie demostraron que, antes de que el motociclismo estuviera lleno de tecnología, también había espacio para la aventura, la amistad y algunas historias absolutamente increíbles.



