La edición más reciente de Ciudad de las Motos se consolidó como un hito para la industria de las dos ruedas en el país. El evento no solo congregó a miles de asistentes, sino que presentó el test ride más grande y completo organizado hasta la fecha en el Perú, convirtiéndose en el principal atractivo de la jornada.
El circuito, de más de 600 metros de recorrido, fue diseñado para reproducir condiciones reales de manejo. Incluyó rectas amplias para probar aceleración, curvas de diferentes radios, secciones de zigzag pensadas para evaluar la agilidad de las motos y zonas destinadas a medir frenado, estabilidad y respuesta en maniobras técnicas. Esta propuesta permitió que los participantes experimentaran el comportamiento de distintos modelos en situaciones similares a las del día a día.
Desde el inicio del evento, el test ride se convirtió en el punto neurálgico. Cientos de motociclistas —desde principiantes hasta usuarios experimentados— pasaron de manera continua por el circuito, generando una conexión directa entre marcas y público. La alta rotación mantuvo el espacio en permanente actividad, sin perder orden ni seguridad.
Las marcas aprovecharon el escenario para presentar sus modelos más recientes, opciones de acceso y propuestas orientadas tanto a la movilidad urbana como a la aventura.
Aunque Ciudad de las Motos incluyó exhibiciones, activaciones comerciales y espacios dedicados a la comunidad, fue el test ride —por su dimensión, diseño y nivel de participación— el elemento que terminó definiendo el carácter histórico de esta edición. Para muchos asistentes, representó la primera oportunidad de comparar motocicletas en un entorno especialmente preparado para medir desempeño real.
Con este logro, Ciudad de las Motos establece un nuevo estándar para los eventos del sector y abre el camino a experiencias más completas, enfocadas en brindar al motociclista información práctica, confiable y vivencial.

